Estrés

Araceli

1 de diciembre de 2023
Vivimos en una sociedad estresante. Estamos tan acostumbrados a vivir bajo estrés y rodeados de estresores, que no nos percatamos. En este post te hablamos sobre ello.
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¿Y tú? ¿Cómo vives tu estrés?

Vivimos en una sociedad estresante. Estamos tan acostumbrados a vivir bajo estrés y rodeados de estresores, que no nos percatamos. Como todos lo sufrimos, en mayor o menor medida, lo hemos normalizado y no somos conscientes de las repercusiones que llega a tener en nosotros.

El Doctor Joe Dispenza lo expresa sin tapujos: – “tu estrés te está matando”.

Existe estrés lumínico, estrés sonoro, toxinas energéticas que estresan a nuestro organismo y que están en los alimentos que consumimos, en el aire que respiramos, en las ropas que nos ponemos, en los detergentes que usamos, en la cosmética… y así sigue una interminable lista.

Recuerdo el ejemplo que ponía mi profesora y psicóloga, Victoria Cadarso, con el caso de una mujer que acudió a su consulta porque le daban ataques de ansiedad cada media hora. Con una prueba de kinesiología tan sencilla como el test muscular, su propio cuerpo, a través de respuestas en un lenguaje binario, le dijo que el desodorante era el causante de todo.  Sorprendentemente, en cuanto dejó de usarlo, la ansiedad desapareció.

También tenemos estresores internos que nos condicionan día a día, aunque no seamos conscientes de ello, como fobias y traumas que hemos vivido a lo largo de nuestra vida o las emociones no liberadas ni resultas. Vamos, todo lo que cargamos como una mochila pesada. También es cierto que cada uno de nosotros ha desarrollado un grado de resiliencia, esta resiliencia dependerá de nuestras experiencias anteriores. Por ello, no todos reaccionamos por igual.

Además, cada personalidad tiene diferentes estresores. A mí, por ejemplo, como eneatipo 6, me estresa mucho no cumplir con mis obligaciones o que los demás no cumplan con las suyas. También no tener estructura en el trabajo o en el día a día, no tener el control de las situaciones, así como lo no predecible. Bueno, así una larga lista de cosas.

El estrés se manifiesta principalmente en 5 áreas de nuestra vida: trabajo o estudios, pareja e hijos, familia de origen, apoyos como amigos y grupos y por último en el área personal, es decir, en las propias necesidades básicas, sociales, desarrollo personal y actualización.

Además, el estrés nos afecta de 5 maneras diferentes: mentalmente, emocionalmente, fisiológicamente, corporalmente y en nuestro comportamiento.

Existe estrés como estímulo, como respuesta y como resultado. Además, se distingue el estrés (o estrés bueno), que es el que nos impulsa a hacer cambios y llama a la acción. Pero también el distrés (estrés malo), el cual nos perjudica porque lleva a nuestro organismo a ponerse en modo lucha o huída. Además, genera una serie de reacciones en nuestros sistemas y provoca que produzcamos sustancias, entre ellas la hormona del cortisol, que nos causa daños importantes si perdura en el tiempo o no se le da salida y se acumula.

El estrés es la reacción automática de nuestro organismo (cuerpo-mente), a un estímulo externo o interno, la cual dispara nuestro mecanismo innato de lucha, huída, congelación o adaptación.

Existe una teoría que habla de los Tres cerebros o del Cerebro Triuno. Esta teoría distingue tres cerebros, el cerebro reptiliano, el que tenemos en común con los reptiles y que muy resumidamente, se encarga de las funciones rutinarias y es muy ritualista. El cerebro límbico, el cual está relacionado con las emociones y por último, el neocórtex, el cerebro que analiza y reflexiona. A groso modo, estas breves reseñas son suficientes para comprender que el cerebro estresado funciona en modo “emoción-reacción” donde solamente ejecutan funciones el cerebro reptiliano y límbico, pues no hay cabida para que entre a trabajar el neocórtex. Por eso, el estrés produce tanta pérdida de memoria, falta de atención, no análisis y sí pasar a la acción sin reflexionar. Cuando estamos estresados, funcionamos como animalillos asustados, nos cerramos en nosotros mismos, nos volvemos egoístas y es imposible sentir empatía. Por ello, pensamos solamente en nosotros mismo, en modo jerga diríamos, “tonto el último”.

El estrés es el resultado de cómo el organismo percibe los cambios en el entorno y le prepara para afrontarlos, y lo que hace que lo vivamos de manera constructiva o destructiva, depende de cómo respondamos a estos cambios.

Después de esta resumida introducción me gustaría proponerte unas breves reflexiones ¿Y a ti? ¿Qué te estresa? ¿Cómo vives tu estrés? ¿Tienes herramientas para gestionarlo o dejas que te dirija?

Existen numerosas técnicas para aprender a volver al aquí y ahora y dejar de vivir en piloto automático, invadidos por el estrés que nos perjudica: técnicas de respiración, de relajación, técnicas de entrenamiento autógeno, el ejercicio físico, etc. Yo te propongo poner en práctica esta sencilla técnica cuando te descubras estresado y desees volver a la homeostasis, es decir, a tener los tres cerebros (reptiliano, límbico y neocórtex) alineados. Es una técnica que produce coherencia cardiaca y que te llevará unos pocos minutos. Además, podrás practicarla en cualquier momento encontrando un lugar silencioso y tranquilo.

La puedes leer expresada en forma de cuento en mi libro “Cuentos Para Aprender a Liberar Emociones” si deseas aplicarla con los niños. Y aquí hago un inciso para mandar un mensaje a todos los padres para que puedan reflexionar en cuanto al grado de estrés que ellos tuvieron en su infancia y el grado al que están sometidos los niños de la sociedad actual. Si hablamos de que el neocórtex no funciona bajo estrés, no es de extrañar el nivel de fracaso escolar al que se exponen los niños hoy en día y por qué los informes PISA dan datos tan pesimistas.

Por último, os propongo una reflexión, que yo también me he hecho como madre y mujer, en cuanto al estrés que pudiste percibir en la vida de tus padres y abuelos y al que estás sometido tú y tus hijos hoy en día.

TÉCNICA DE COHERENCIA CARDIACA RÁPIDA (para estabilizar tu sistema nervioso autónomo):

1º Pon la atención en el área del corazón y haz respiraciones profundas en 4 pasos, sin pensar en nada. Puedes inhalar, para un par de segundos y continuar con la inhalación. Después exhala, para unos segundos y continúa exhalando el resto de aire que quede.

2º Respira como si entrara y saliera el aire por el área de tu corazón. Puedes visualizar un hilo de luz blanca o dorada, mientras te pones las manos en el corazón.

3º Continúa respirando desde el corazón y recuerda un sentimiento positivo y recréate en él. Si no estás familiarizado con tus emociones y te cuesta este paso, puede que seas muy visual y te sea más sencillo visualizar los ojos de alguien con quién te sientas realmente seguro y en calma, puede ser tu hijo, pareja e incluso los ojitos de tu perro.

El estado de coherencia entre el corazón y el cerebro emocional es la entrada a tu INTUICIÓN.

Si deseas descubrirlo, puedes practicar esta otra técnica de 5 pasos. También es sencilla y te llevará poco tiempo. Además de integrar a tus tres cerebros y activar al sistema parasimpático para relajarte, te enseñará a conectar con tu intuición.

TÉCNICA DE FREEZE FRAME (CONGELAR UNA IMAGEN):

1º Toma conciencia de qué situación actual te está produciendo tensión o estrés.

2º Cambia la atención y dirígela al corazón. Respira profundamente imaginando que estás respirando por el corazón. Pon tus manos en el corazón y acompaña este gesto con una sonrisa.

3º Recuerda una experiencia agradable e intenta revivir esa misma emoción o sentimiento placentero.

4º Pregunta al corazón: ¿cuál sería la mejor manera de abordar este problema? Le pides una respuesta eficaz que pueda bajar el nivel de tensión si se repite en el futuro.

5º Escuchar atentamente la respuesta.

Recuerda “Conectar con el corazón es conectar con tu intuición”. Te deseo felices conexiones y amorosas intuiciones.

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