El otoño y el dejar caer nuestras hojas

Araceli

1 de diciembre de 2023
El otoño y el dejar caer nuestras hojas. En este post hablaremos sobre ello.
El otoño y el dejar caer nuestras hojas

Septiembre es un mes que nos mueve mucho emocionalmente porque es cuando iniciamos el camino hacia la oscuridad. Como la tierra tiene sus estaciones, así nosotros, que formamos parte de ella, también pasamos por las mismas fases.

El otoño y el invierno son épocas de recogimiento, de conexión con lo que hay dentro de nosotros (emociones, creencias y esencia), es tiempo de procesar, sanar y transmutar para en primavera florecer y así dar nuestros frutos al mundo. Si no te has dado cuenta, el síndrome del nido lo sentimos en estas fechas. La gente empieza a pintar la casa, a hacer cambios para sentirla más acogedora y es que inconscientemente están buscando acomodarla para pasar más tiempo dentro de ella durante las estaciones de menos luz.

A mí particularmente, septiembre me ha traído tristeza y miedo. Cuando no las bloqueo y permito que estén, en un espacio tranquilo, puedo descubrir imágenes asociadas a estas emociones. No es de sorprender que el otoño le traiga conexión con el miedo a un eneatipo 6. Ni tampoco es algo nuevo para mí que estuviera vinculado a la enfermedad y a las cosas que se escapan, en cierto modo, a mi control (la muerte y el futuro). Son miedos propios de mi personalidad, de la estructura defensiva que forma mi ego.

Lo más importante del proceso es lo que podemos exprimir y transmutar de todo esto. En primer lugar, recordar que, si dejas las emociones aflorar sin miedo ni juicio, te darás cuenta de los pensamientos que las acompañan y por consiguiente, la desidentificación de ellos se hace real porque puedes observarlos. No sé si te has parado alguna vez a reflexionar acerca de esta conciencia que tienes de ti mismo. Es una característica propia del ser humano y que ningún otro animal posee. En mi caso, suelo reírme de los pensamientos y esto me ayuda a volver a mí, pero esta última vez el mensaje que me llegó me gustó y quiero compartirlo a continuación, ya que me sirvió para soltar la mochila que estaba cargando y también puede ayudar a soltar pesos a otros:

Los recuerdos están sesgados y distorsionados. Lo negativo parece abundar más que lo positivo, pero existen muchos recuerdos positivos también, solo que al ego no le interesan.

El miedo a la enfermedad lo transformé en coraje y mi pensamiento se volvió valiente y optimista, entonces decidí recordar momentos de mi vida (y eran muchos) en los que había superado con creces adversidades y miedos. Es verdad que soy fuerte, que soy valiente y que puedo porque yo lo creo y cuando crees, creas.

Bañarse en el lodo es normal, sin embargo, quedarse en él o salir siendo otra es mi decisión.

Las emociones que procesamos y todo el diálogo interno positivo que generamos, en el trabajo diario de peregrinar hacia dentro de nosotros, hacen que cada célula de nuestro cuerpo cambie. Así, la química del cerebro además del estado de nuestro cuerpo se modifica, por consiguiente nuestra salud y resiliencia ante las adversidades aumentan.

La epigenética ha demostrado que las emociones pueden hacer cambios en nuestro ADN en el sentido de que la química que generan provocará que se activen unos genes y no otros. De esto ya existen numerosos libros, artículos, estudios e investigaciones. Bruce Lipton es un doctor con mucha experiencia en este campo y ha escrito libros al respecto, al igual que Joe Dispensa (autor con el que resueno mucho). Estos autores muestran ejemplos como el de los nietos de las víctimas del holocausto, estos, ya al nacer, presentaban un nivel de cortisol (hormona del estrés) mayor que otros niños. Consciente o inconscientemente, intentaremos resolver estas emociones de nuestros familiares fallecidos porque ellos siguen viviendo en nosotros y en las futuras generaciones.

Yo misma veo a diario que los duelos no resueltos de las generaciones anteriores, provocan depresiones, esquizofrenia y otros trastornos mentales en hijos y nietos posteriormente. He comprobado el duelo no resuelto de una mujer cuya hermana y sobrina habían fallecido, estas emociones las cargaría su propia hija sufriendo depresiones, disociación y trastorno de la personalidad desde joven. También he visto una nieta que se sentía culpable de la muerte de un abuelo, desarrollar una esquizofrenia en la adolescencia. Otra mujer con depresiones recurrentes e indagando en su historia, su madre tenía el duelo no resuelto de su hermana. El inconsciente, que es más del 95% de nuestra mente, siempre va a intentar reparar este dolor enquistado en el ADN familiar. Una pista importante es que, en los dos casos anteriores de madres con duelos no resueltos, ambas les pusieron los nombres de las familiares fallecidas a sus hijas cuando nacieron. Otro indicio puede ser el que las fechas de nacimiento o defunción coincidan. Tampoco es algo que deba sorprendernos. La mente es capaz de cosas tan increíbles como, por ejemplo, crear un embarazo psicológico.

Como he explicado en otros artículos, una emoción es e (energía) moción (movimiento), es decir, una energía que está pidiendo movimiento, cuando lo conseguimos, nuestro cerebro comienza a integrar.

Me gusta mi trabajo de psicoterapeuta emocional porque ayuda a sanar las heridas del alma. A veces muchas personas despiertan y empiezan un trabajo de desarrollo que dejará un legado diferente, se abre el camino hacia una humanidad más consciente.

Hay algo que me gustaría aclarar y que una vez me preguntaron: – ¿Por qué das información de tus procesos? Yo le respondí que, si solamente adquiero información y técnicas para desde ahí trabajar, nunca sabré si lo que estoy llevando a cabo es válido realmente. Solamente cuando he podido verificar en mí misma los resultados, se convierte en sabiduría y esta es la que me hace ser coherente con lo que hago. También porque hay muchos tabúes con respecto a la salud mental y emocional, pareciera que podemos enfermar de cualquier cosa, pero cuando necesitamos ayuda con nuestro estado emocional, tendemos a ser más reacios. Cuando te duele algo o encuentras alguna anomalía física en tu cuerpo acudes al médico especialista sin embargo cuando estás pasando por una separación, por un duelo, por una depresión o simplemente te das cuenta de que tienes comportamientos que no te gustan, miramos hacia otro lado o nos decimos que el tiempo todo lo cura, desde luego el que inventó esta frase no sabía cómo funciona el cerebro humano; el tiempo lo esconde, pero sigue ahí.

Suelo incluir en algunos artículos con una práctica sencilla que puedas ejercitar por tí mismo. Esta es para una ocasión en la que te sientas desbordado. Intenta buscar un lugar y un momento tranquilo donde nadie pueda interrumpirte. Prepara una lista de situaciones similares a la que estás transitando y en las que encontraste una fuerza increíble que emergió de ti para superarlas. Date cuenta de las sensaciones que tienes en el cuerpo, déjatelas sentir y que se expandan. Ahora ya no te estás dejando sabotear por el ego ni olvidando lo que eres realmente.

De una conciencia superior como Dios o La Fuente solo puede crearse lo perfecto, lo divino, la sabiduría y el amor infinito. Todo eso somos nosotros, porque nos creó a su imagen y semejanza. Lo demás es el ego. Si te levantaste con tristeza o miedo, no lo escondas, deja que aflore y desenmascáralo. Saca a la luz aquello de lo que procedes.

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